Parque Jurásico (1993) es una película que marcó un antes y
un después en el cine de cien ficción y aventuras. Dirigida por Steven
Spielberg y basada en la novela de Michael Crichton, este filme combina innovadora
efectos especiales con una historia emocionante y personajes memorables. Pero, ¿realmente
resiste el paso del tiempo o es solo un producto de su época?
Spielberg, un maestro del cine de entretenimiento, logra una
dirección impecable en Parque Jurásico. Su manera de generar tensión y suspense
es digna de estudio. Un claro ejemplo es la icónica escena en la que el vaso de
agua tiembla con la llegada del T-Rex: un simple detalle visual que anticipa el
peligro de manera magistral. La narrativa es fluida, con un ritmo que equilibra
la exposición científica con la acción y la supervivencia. Comparada con Tiburón
(1975), también de Spielberg, esta película comparte la filosofía de “menos es
más”, revelando las criaturas gradualmente para aumentar la intriga.
El guion, escrito por David Koepp, simplifica algunos
conceptos de la novela original para hacerlos asequibles a un público más
amplio. La historia gira en torno a un grupo de expertos invitados a un parque
temático de dinosaurios clonados, que pronto se convierte en un caos cuando la
tecnología falla y los depredadores escapan. Si bien la premisa es fascinante,
algunos personajes quedan algo unidimensionales. Por ejemplo, el Dr. Alan Grant
(Sam Neill) y la Dra. Ellie Sattler (Laura Dern) cumplen bien su rol, pero no
evolucionan demasiado a lo largo de la historia. En contraste, el carismático
Ian Malcolm (Jeff Goldblum) se roba la escena con su humor sarcástico y sus
críticas al “jugar a ser Dios).
El elenco realiza interpretaciones adecuadas para sus roles,
aunque sin grandes matices emocionales. Sam Neil y Laura Dern cumplen con
solvencia, pero es Jeff Goldblum quien deja una marca imborrable con su actitud
relajada y su particular forma de hablar. Richard Attenborough, como John
Hammond, transmite tanto la visión idílica del parque como su ingenuidad ante
los riegos. Los niños, interpretados por Joseph Mazzello y Ariana Richards,
aportan el elemento de inocencia y vulnerabilidad necesario para conectar con
el espectador.
Uno de los mayores logros de Parque Jurásico es su
revelación en los efectos especiales. Con un presupuesto aproximadamente de 63
millones de dólares, Spielberg combinó animatrónicas de Stan Winston con CGI de
Industrial Light and Magic para crear dinosaurios realistas. A día de hoy,
muchos de estos efectos siguen siendo impresionantes, en especial el T-Rex y
los velociraptores. La cinematografía de Dean Cundey resalta la majestuosidad
de los dinosaurios y mantiene el suspenso con encuadres cerrados y movimientos de
cámara calculados. La escena en la cocina con los raptores es un ejemplo
perfecto de tensión visual.
La música de John Williams es otro punto fuerte. Su tema
principal, una mezcla de asombro y aventura, se ha convertido en uno de los más
icónicos del cine. La forma en que la música enfatiza los momentos de peligro y
maravilla demuestra el talento de Williams para potenciar la narrativa a través
del sonido.
El vestuario es funcional y creíble, sin demasiados artificios.
Los diseños del parque, inspirados en zoológicos reales, ayudan a que la idea
de un “safari prehistórico” parezca verosímil. El uso de colores terrosos y
naturales refuerza la sensación de estar en un entorno salvaje.
Parque Jurásico no solo redefinió los efectos especiales en
el cine, sino que también consolidó el género de aventuras con ciencia ficción.
Influyó en películas posteriores como King Kong (2005) y Avatar (2009), y
generó secuelas y un reinicio con Jurassic World (2015). Sin embargo, ninguna
ha logrado capturar la magia del original.
A día de hoy, Parque Jurásico sigue siendo una película imprescindible.
Aunque algunos personajes podrían haber sido mejor desarrollados, su dirección
magistral, innovación técnica y capacidad para asombrar la convierten en un
clásico indiscutible. Para quienes disfruten del cine de aventuras con un toque
de ciencia ficción, sigue siendo una experiencia cinematográfica emocionante y
envolvente.