sábado, 8 de marzo de 2025

Parque Jurásico (1993)



 

Parque Jurásico (1993) es una película que marcó un antes y un después en el cine de cien ficción y aventuras. Dirigida por Steven Spielberg y basada en la novela de Michael Crichton, este filme combina innovadora efectos especiales con una historia emocionante y personajes memorables. Pero, ¿realmente resiste el paso del tiempo o es solo un producto de su época?

Spielberg, un maestro del cine de entretenimiento, logra una dirección impecable en Parque Jurásico. Su manera de generar tensión y suspense es digna de estudio. Un claro ejemplo es la icónica escena en la que el vaso de agua tiembla con la llegada del T-Rex: un simple detalle visual que anticipa el peligro de manera magistral. La narrativa es fluida, con un ritmo que equilibra la exposición científica con la acción y la supervivencia. Comparada con Tiburón (1975), también de Spielberg, esta película comparte la filosofía de “menos es más”, revelando las criaturas gradualmente para aumentar la intriga.

El guion, escrito por David Koepp, simplifica algunos conceptos de la novela original para hacerlos asequibles a un público más amplio. La historia gira en torno a un grupo de expertos invitados a un parque temático de dinosaurios clonados, que pronto se convierte en un caos cuando la tecnología falla y los depredadores escapan. Si bien la premisa es fascinante, algunos personajes quedan algo unidimensionales. Por ejemplo, el Dr. Alan Grant (Sam Neill) y la Dra. Ellie Sattler (Laura Dern) cumplen bien su rol, pero no evolucionan demasiado a lo largo de la historia. En contraste, el carismático Ian Malcolm (Jeff Goldblum) se roba la escena con su humor sarcástico y sus críticas al “jugar a ser Dios).

El elenco realiza interpretaciones adecuadas para sus roles, aunque sin grandes matices emocionales. Sam Neil y Laura Dern cumplen con solvencia, pero es Jeff Goldblum quien deja una marca imborrable con su actitud relajada y su particular forma de hablar. Richard Attenborough, como John Hammond, transmite tanto la visión idílica del parque como su ingenuidad ante los riegos. Los niños, interpretados por Joseph Mazzello y Ariana Richards, aportan el elemento de inocencia y vulnerabilidad necesario para conectar con el espectador.

Uno de los mayores logros de Parque Jurásico es su revelación en los efectos especiales. Con un presupuesto aproximadamente de 63 millones de dólares, Spielberg combinó animatrónicas de Stan Winston con CGI de Industrial Light and Magic para crear dinosaurios realistas. A día de hoy, muchos de estos efectos siguen siendo impresionantes, en especial el T-Rex y los velociraptores. La cinematografía de Dean Cundey resalta la majestuosidad de los dinosaurios y mantiene el suspenso con encuadres cerrados y movimientos de cámara calculados. La escena en la cocina con los raptores es un ejemplo perfecto de tensión visual.

La música de John Williams es otro punto fuerte. Su tema principal, una mezcla de asombro y aventura, se ha convertido en uno de los más icónicos del cine. La forma en que la música enfatiza los momentos de peligro y maravilla demuestra el talento de Williams para potenciar la narrativa a través del sonido.

El vestuario es funcional y creíble, sin demasiados artificios. Los diseños del parque, inspirados en zoológicos reales, ayudan a que la idea de un “safari prehistórico” parezca verosímil. El uso de colores terrosos y naturales refuerza la sensación de estar en un entorno salvaje.

Parque Jurásico no solo redefinió los efectos especiales en el cine, sino que también consolidó el género de aventuras con ciencia ficción. Influyó en películas posteriores como King Kong (2005) y Avatar (2009), y generó secuelas y un reinicio con Jurassic World (2015). Sin embargo, ninguna ha logrado capturar la magia del original.

A día de hoy, Parque Jurásico sigue siendo una película imprescindible. Aunque algunos personajes podrían haber sido mejor desarrollados, su dirección magistral, innovación técnica y capacidad para asombrar la convierten en un clásico indiscutible. Para quienes disfruten del cine de aventuras con un toque de ciencia ficción, sigue siendo una experiencia cinematográfica emocionante y envolvente.


Érase una vez… en Hollywood

 

Once Upon a Time… in Hollywood (2019) es una película dirigida por Quentin Tarantino, encuadrada en el género de drama y comedia negra. Con una duración de 161 minutos, esta producción estadounidense cuenta con un reparto de lujo encabezado por Leonardo DiCaprio, Brad Pitt y Margot Robbie. La cinta nos transporta a finales de los años 60 en Los Ángeles, en plena transformación de la industria cinematográfica y con la sombra de los crímenes de la Familia Manson en el horizonte.

Decidimos analizar esta película porque representa un punto culminante en la carrera de Tarantino, no solo por su homenaje al Hollywood de los años 60, sino porque muestra una evolución en su narrativa y puesta en escena. Además, su tratamiento de hechos históricos y el particular desenlace generaron una fuerte discusión entre críticos y público.

La historia sigue a Rick Dalton (Leonardo DiCaprio), una ex estrella de la televisión que lucha por mantener su relevancia en una industria cambiante, y a Cliff Booth (Brad Pitt), su doble de acción y fiel amigo. A medida que Dalton se enfrenta a su declive profesional, Booth deambula por Los Ángeles, cruzándose con la siniestra presencia de la Familia Manson. Paralelamente, se presenta la figura de Sharon Tate (Margot Robbie), quien simboliza el esplendor y la inocencia del Hollywood de la época. Tarantino reinterpreta los hechos históricos con un giro inesperado, ofreciendo una versión alternativa y catártica de la tragedia real.

La puesta en escena es meticulosamente detallada, con una recreación fidedigna de Los Ángeles de los 60, desde la cartelería hasta los automóviles y vestuario. Tarantino utiliza encuadres amplios para capturar la nostalgia de la época, junto con travellings y planos secuencia que sumergen al espectador en la acción. La posición de las cámaras es deliberadamente clásica, evocando el cine de la época dorada de Hollywood.

El uso del montaje es la clave. Las escenas de Rick Dalton en los sets de filmación contrastan con la fluidez de la vida cotidiana de Cliff Booth, generando una narrativa fragmentada pero cohesionada. Además, la iluminación y la paleta de colores cálidos refuerzan el tono nostálgico de la historia. En cuanto a la banda sonora, Tarantino vuelve a hacer gala de su habilidad para seleccionar canciones emblemáticas que refuercen la ambientación y el carácter de cada escena.

Tarantino, fiel a su estilo, llena la película de referencias del cine clásico y a la cultura pop de los 60. Se pueden encontrar homenajes a Sergio Leone, Sam Peckinpah y la televisión western de la época. También se nota la influencia del nuevo Hollywood, que comenzaba a emerger en ese período, con directores como Scorsese y Coppola redefiniendo la industria.

En términos de actuaciones, DiCaprio se luce al interpretar a un actor en crisis, con una mezcla de vulnerabilidad y arrogancia que lo hace profundamente humano. Brad Pitt, por su parte, construye un personaje carismático y relajado, cuya presencia roba la pantalla en cada escena. Margot Robbie, aunque con menos líneas de diálogo, logra transmitir la escena de Sharon Tate a través de su expresión y lenguaje corporal.

Érase una vez… en Hollywood es un homenaje melancólico y personal de Tarantino al cine y a la cultura que se desvanecía. Si bien su ritmo pausado y su atípica estructura narrativa pueden no ser del agrado de todos, su riqueza visual, su diálogo con la historia del cine y su reinterpretación de los hechos reales la convierten en una obra imprescindible. Con un desenlace que subvierte la tragedia y un amor palpable por el séptimo arte, Tarantino firma una de sus películas más maduras y emotivas.


Señor, dame paciencia

  Ficha técnica: Título: Señor, dame paciencia Año: 2017 Director: Álvaro Díaz Lorenzo Género: Comedia Nacionalidad: España Dura...