miércoles, 19 de marzo de 2025

Señor, dame paciencia

 

Ficha técnica:

Título: Señor, dame paciencia

Año: 2017

Director: Álvaro Díaz Lorenzo

Género: Comedia

Nacionalidad: España

Duración: 91 minutos

 

Esta película, pese a no ser una obra maestra del cine, sigue siendo una opción ligera para disfrutar en familia. Su mezcla de humor y temáticas contemporáneas, como las diferencias ideológicas y generacionales dentro de una familia, la convierten en una propuesta interesante de analizar dentro del cine de comedia española

Señor, dame paciencia sigue la historia de Gregorio (Jordi Sánchez), un hombre de mentalidad cerrada y carácter conservador, que tras la repentina muerte de su esposa Marisa (Rossy de Palma) debe enfrentarse a un fin de semana con sus hijos y parejas, todas radicalmente opuestas a sus valores. El viaje al sur de España para esparcir las cenizas de su mujer se convierte en un choque cultural y generacional que lleva al protagonista a cuestionarse sus prejuicios y formas de ver la vida. Con situaciones cómicas y momentos de tensión disfrazados de humor, la película busca transmitir un mensaje de tolerancia y aceptación.

La película sigue la línea de otras comedias familiares como Ocho apellidos vascos (2014) y Ocho apellidos catalanes (2015), donde se exploran las diferencias culturales y los prejuicios a través de un tono humorístico. Sin embargo, a diferencia de estas, Señor, dame paciencia se centra en la dinámica familiar más que en los contrastes regionales. Además, su tono recuerda a clásicos de la comedia estadounidense como Mi gran boda griega (2002), donde también se juega con las tensiones familiares y el choque de ideologías.

En cuanto a la puesta en escena, la película no ofrece grandes innovaciones. La dirección de Álvaro Díaz es funcional, sin riesgos ni un estilo distintivo. El movimiento de cámara es convencional, con predominio de planos medios y generales que buscan capturar la interacción entre los personajes sin destacar especialmente en la composición visual. la cinematografía es colorida y luminosa, reflejando el tono ligero de la historia, pero sin grandes esfuerzos estéticos.

La ambientación en el sur de España añade un punto pintoresco a la película, pero se apoya en estereotipos más que en una representación auténtica. La banda sonora cumple su función sin destacar, acompañando las escenas de humor con ritmos animados y ligeros.

Señor, dame paciencia no es una película que deje huella en la historia del cine, ni destaca especialmente dentro del género de la comedia. Sin embargo, es una opción entretenida para ver en familia, sin mayores exigencias. Su humor es sencillo y accesible, aunque en ocasiones algo forzado, y su mensaje de tolerancia y aceptación, aunque predecible, es positivo. La película que, aunque no merece un aprobado en términos cinematográficos, puede ser una opción adecuada para una tarde risas en familia.


martes, 18 de marzo de 2025

Padre no hay más que uno 2. Una secuela familiar con el sello de Segura

 

Padre no hay más que uno 2: La llegada de la suegra es una comedia española estrenada en 2020, dirigida y protagonizada por Santiago Segura. Se trata de la secuela de Padre no hay más que uno (2019) y sigue la fórmula de humor familiar con toques de enredo y situaciones cotidianas exageradas. La película cuenta con un elenco coral en el que destaca Toni Acosta, Martina D’Antiochia, Leo Harlem y Loles León, entre otros.

Esta película es un fenómeno dentro del cine comercial español, convirtiéndose en la más taquillera de 2020 en España a pesar de haber sido estrenada en plena pandemia. Su éxito demuestra que Santiago Segura ha encontrado la fórmula para conectar con el público familiar, y por ello resulta interesante analizarla.

La historia sigue a Javier (Santiago Segura), un padre de familia que, tras haber aprendido a gestionar la casa en la primera entrega, ahora se enfrenta a nuevos desafíos: la llegada de un bebé y la irrupción de la temida suegra (Loles León). A partir de esta premisa, la película se desarrolla como una sucesión de situaciones cómicas que giran en torno al caos de la vida familiar, desde la preparación del nacimiento hasta los enredos con los niños y los problemas cotidianos de un hogar con muchos integrantes.

La película mantiene un tono ligero, con un ritmo ágil que no deja espacio para el aburrimiento. El humor es sencillo y accesible, basado en la exageración de las situaciones familiares con las que cualquier espectador puede identificarse. Las bromas giran en torno a los choques generacionales, la paternidad y los malentendidos típicos de la convivencia. Sin embargo, aunque el guion logra su propósito de hacer reír, a veces cae en estereotipos y en un humor algo predecible.

Santiago Segura no solo busca la risa, sino que también transmite un mensaje claro: la familia, a pesar de sus conflictos y diferencias, es el núcleo esencial de nuestras vidas. A diferencia de otras comedias familiares más cínicas o irrelevantes, Padre no hay más que uno 2 apuesta por un tono más amable y entrañable, con un tono conciliador que recuerda a las películas clásica de enredo.

A nivel técnico, la película es funcional y efectiva. No hay un gran despliegue visual, pero la dirección de Segura aprovecha bien los espacios domésticos para potencial la sensación de caos familiar. La cámara se mueve con fluidez en las escenas de acción (como los desastres en casa o los enredos en el hospital), y el montaje contribuye a mantener el ritmo cómico. No obstante, no es una película que destaque por su fotografía o una puesta en escena innovadora. Su fuerte radica más en la química entre los personajes y las dinámicas en los diálogos.

Santiago Segura es un cineasta que ha evolucionado desde su etapa más gamberra (Torrente) hacia un cine más familiar y accesible. Con esta saga, se posiciona como el rey de la comedia familiar española actual, siguiendo la estela de directores como Frank Capra en su búsqueda de historias que unan a varias generaciones. Además, el éxito de estas películas demuestra la demanda de cine apto para todas las edades en España, en contraste con la oferta predominante de cine independiente o de autor.

 


lunes, 17 de marzo de 2025

Family Man

 

Ficha técnica:

Título original: The Family Man

Año de estreno: 2000

Director: Brett Ratner

Género: Drama, comedia, romance

Duración: 125 minutos

País: Estados Unidos

 

Han pasado más de dos décadas desde que el estreno de Family Man, y la película sigue resonando con aquellos que se preguntan sobre los caminos no tomados en la vida. Este film, que mezcla elementos de fantasía con drama y comedia, plantea una cuestión universal: ¿qué es realmente el éxito y la felicidad? En un mundo donde la ambición profesional a menudo choca con la vida familiar, Family Man sigue siendo una historia relevante y conmovedora.

Jack Campbell (Nicolas Cage) es un exitoso ejecutivo de Wall Street, rico y soltero, que un día se despierta en una realidad alternativa donde nunca abandonó a su novia de la universidad, Kate (Téa Leoni), y en su lugar se convirtió en un hombre de familia. A partir de este momento, Jack experimenta el contraste entre su lujosa y solitaria vida en Nueva York y una experiencia modesta pero llena de amor y calidez en un barrio suburbano. A través de situaciones cómica y momentos emotivos, la película explora cómo la vida puede cambiar radicalmente según las decisiones tomadas en el pasado.

La narrativa de Family Man sigue un esquema clásico de “realidad alternativa”, similar a It’s a Wonderful Life (1946). Sin embargo, en lugar de mostrar lo que hubiera pasado si Jack nunca hubiera existido, la película nos introduce en una vida que podría haber sido, lo que genera una reflexión profunda sobre las decisiones y sus consecuencias. La transición entre ambos mundos se presenta de manera casi onírica, con el personaje de Don Cheadle interpretando a un misterioso “guía” que desencadena la experiencia de Jack.

Desde el punto de vista de la puesta en escena, Ratner utiliza contrastes visuales claros: la frialdad de la oficina de Jack, con sus tonos oscuros y fríos, se contrapone a la calidez de su hogar en la vida alternativa, con una iluminación cálida y una paleta de colores cálidos y acogedores. Esto refuerza el choque emocional que vive el protagonista. Además, el movimiento de cámara es sobrio pero efectivo: en Nueva York, se privilegian planos más estáticos y cerrados que reflejan la rigidez de su vida, mientras que en su “nueva realidad” se utilizan más tomas en movimiento y planos más abiertos, trasmitiendo una sensación de libertad y caótica felicidad familiar.

El mensaje de Family Man es claro. La vida no se mide en logros materiales, sino en las conexiones humanas y el amor compartido. A través de la historia de Jack, la película plantea preguntas fundamentales: ¿Nos definen nuestras decisiones? ¿Es el éxito profesional más valioso que una vida de afecto y compromiso?

Aunque la película no demoniza la ambición ni glorifica el sacrificio, sí sugiere que el equilibrio es clave. El film evita caer en una moraleja simplista, permitiendo que el espectador saque sus propias conclusiones sobre qué tipo de vida se alinea mejor con sus valores y deseos.

Family Man es una película con una premisa sencilla pero emocionante potente. Aunque no reinventa el género, logra un equilibrio entre el drama y la comedia, sostenida por la sólida actuación de Nicolas Cage y Téa Leoni. Su reflexión sobre el significado de la felicidad y las decisiones vitales la convierten en un relato atemporal que sigue siendo relevante hoy en día. Con una narrativa bien construida, una puesta en escena eficaz y un mensaje sincero, Family Man nos invita a preguntarnos: ¿y si nuestra vida hubiera tomado otro rumbo?


sábado, 15 de marzo de 2025

Road House: De profesión duro

 

Ficha técnica

Título: Road House. De profesión: duro

Año: 2024

Director: Doug Liman

Género: Acción

Duración: 114 minutos

País: Estados Unidos

 

He decidido escribir sobre Road House porque es una de esas películas que generan mucha expectativa, pero terminan siendo una gran decepción. Basada en la cinta de culto de 1989 protagonizada por Patrick Swayze, esta nueva versión no logra capturar ni la esencia de la original ni aportar algo novedoso al género de acción. La vi recientemente y, sinceramente, sentí que era necesario advertir a los espectadores sobre lo que se van a encontrar: un espectáculo vacío de peleo y explosiones sin una historia sólida detrás.

La película sigue a Elwood Dalton (Jack Gyllenhaal), un exluchador de la UFC con un pasado oscuro, que es contratado como jefe de seguridad en un bar de carretera plagado de problemas. Su tarea es mantener el orden en un local donde el caos es la norma. Sin embargo, pronto se enfrenta a un grupo de criminales que dominan la zona y no están dispuestos a ceder el control.

El guion es un esqueleto mínimo sobre el que se montan peleas y escenas de acción sin respiro, pero sin sustancia. No hay giros sorprendentes ni personajes bien desarrollado. El villano es un cliché ambulante, los secundarios apenas aportan algo, y las motivaciones de los personajes parecen excusas para encadenar peleas en bares, estacionamientos y playas.

La película intenta ser estilizada, pero el abuso de iluminación artificial y los decorados genéricos hacen que todo se sienta demasiado artificial. A diferencia de la original, que transmitía una sensación realista de los bares de carretera, esta versión parece más un videoclip de lujo.

El director Doug Liman opta por una filmación caótica, con una cámara en mano que no aporta dinamismo sino confusión. Muchas peleas se sienten torpes debido al abuso de cortes rápidos y primeros planos que no permiten apreciar la coreografía de las peleas.

La narrativa es casi inexistente. La película se resume en una serie de enfrentamientos físicos hilados con diálogos simplones y poco creíbles. En ningún momento se siente que haya un desarrollo real de personajes ni un conflicto que trascienda lo superficial.

Doug Liman ha demostrado en películas anteriores como The Bourne Identity (2002) que sabe manejar la acción con elegancia y tensión. Sin embargo, en Road House parece haber perdido todo sentido de ritmo y construcción narrativa. Comparada con otras películas recientes de acción como John Wick (que al menor logra desarrollar una mitología interesante), esta cinta queda muy por debajo.

Road House es una película de acción genérica que desperdicia el talento de Jake Gyllenhaal en un papel sin profundidad. Si lo que buscas es ver peleas sin ningún tipo de historia o desarrollo, puede que te entretenga. Pero si esperas algo más que golpes y explosiones, mejor busca otra opción. En definitiva, un remake innecesario que ni honra el original ni aporta algo nuevo al género.


viernes, 14 de marzo de 2025

FORREST GUMP

 


Ficha técnica

Título: Forrest Gump

Año: 1994

Director: Robert Zemeckis

Género: Drama, comedia, romance

Duración: 142 minutos

Nacionalidad: Estados Unidos

 

Es imposible halar del cine de los 90 sin mencionar Forrest Gump, una película que marcó a toda una generación y que, a día de hoy, sigue siendo objeto de análisis por su impacto cultural. Ganadora de seis premios Oscar, entre ellos Mejor Película y Mejor Director, esta obra maestra de Zemeckis no solo es un viaje a través de la historia estadounidense del siglo XX, sino también una profunda reflexión sobre el destino, la perseverancia y el amor. Revisitarla nos permite analizarla desde nuevas perspectivas y valorar su legado cinematográfico.

Forrest Gump sigue la vida de un hombre con discapacidad intelectual, Forrest Gump (Tom Hanks), cuya bondad y determinación lo llevan a participar en momentos clave de la historia estadounidense, desde la guerra de Vietnam hasta el nacimiento del movimiento hippie. Su amor incondicional por Jenny (Robin Wright), su amistad con Bubba (Mykelti Willamson) y el teniente Dan (Gary Sinise) moldean su camino. Pese a su ingenuidad, Forrest logra éxitos extraordinarios, convirtiéndose en atleta, soldado condecorado y empresario millonario, todo mientras busca su lugar en el mundo.

El filme utiliza la técnica del flashback con una narración en primera persona. Sentado en un banco, Forrest relata su vida a diversos desconocidos que lo escuchan con reacciones de incredulidad y asombro. Esta estructura permite una conexión directa con el espectador, que ve el mundo a través de su particular inocencia y optimismo. La película combina hábilmente eventos reales con la ficción, lo que convierte en un testimonio histórico subjetivo pero entrañable.

Tom Hanks entrega una interpretación inolvidable, dotando a Forrest de ternura y carisma. Su actuación equilibra la simplicidad del personaje con una profundidad emocional que evita caer en la caricatura. Robin Wright construye a Jenny como un reflejo de la lucha y el dolor de una generación marcada por los traumas familiares y los excesos. Gary Sinise, como el teniente Dan, ofrece una de las mejores evoluciones de la historia del cine, del resentimiento a la redención.

Zemeckis y el director de fotografía Don Burgess logran una estética cuidada, con un uso magistral de la iluminación y la paleta de colores para reflejar cada etapa de la vida de Forrest. Las escenas de Vietnam, con su caótica atmósfera, contrastan con la serenidad de los paisajes de Alabama. El CGI se usa de manera innovadora para insertar a Forrest en imágenes históricas junto a figuras como John F. Kennedy y John Lennon, un logro impresionante para la época.

El film se caracteriza por movimientos de cámara fluidos que siguen la acción con naturalidad. Los planos generales destacan la grandiosidad de los paisajes y los eventos históricos, mientras que los primeros planos refuerzan la emotividad de los personajes. En la icónica escena de la carrera de Forrest a través del país, la cámara lo sigue con viajes largos que subrayan su incansable espíritu.

La película recorre eventos cruciales de la historia de Estados Unidos, desde la segregación racial hasta el escándalo de Watergate. Muestra la evolución de la sociedad a través de los ojos de un hombre que, sin ser plenamente consciente de su entorno, impacta de forma inesperada en la historia. Es una crítica sutil al Sueño Americano, pues mientras Forrest prospera sin buscarlo personajes como Jenny, que encarnan la rebeldía y la búsqueda de un sentido más profundo, sufren las consecuencias de sus elecciones.

Forrest Gump plante una cuestión fundamental: ¿Somos dueños de nuestro destino o simples hojas arrastradas por el viento? Forrest encarna la pureza de la existencia, demostrando que la bondad y la perseverancia pueden superar cualquier obstáculo. Su historia desafía la idea de que la inteligencia es el único camino al éxito y sugiere que el amor, la lealtad y la simpleza pueden ser igual de poderosos. La película nos invita a reflexionar sobre cómo enfrentamos la vida y cuál es el verdadero significado del éxito.

Forrest Gump es mucho más que un drama emotivo, es una exploración de la historia, la moral y la naturaleza humana. Su impacto perdura porque, más allá de sus logros técnicos y narrativos, nos recuerda que la vida es impredecible y que, a veces, todo lo que poder hacer es seguir corriendo. Como dice Forrest: “La vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar”.


jueves, 13 de marzo de 2025

King Kong (2005)


 

En el año 2005, Peter Jackson, tras su exitosa trilogía de El Señor de los Anillos, nos regaló una nueva versión del clásico King Kong. Con una duración de 187 minutos, esta superproducción de aventuras, fantasía y acción nos transporta a los años 30 en plena Gran Depresión, capturando el espíritu del cine clásico con una puesta en escena espectacular. Con un guion coescrito por Jackson, Fran Walsh y Philippa Boyens, y una banda sonora compuesta por James Newton Howard, la película rinde homenaje a la versión original de 1933 mientras la moderniza con los avances tecnológicos del nuevo milenio.

La razón por la que esta película merece revisión crítica no radica solo en su ambiciosa producción, sino en su impacto dentro del cine de aventuras contemporáneo. Jackson nos ofrece una historia que, aunque conocida, se enriquece con su capacidad para profundizar en la emocionalidad de sus personajes, la espectacularidad de sus enfoques visuales y la meticulosa recreación de la Isla Calavera y la ciudad de Nueva York. King Kong no es solo un despliegue de tecnología digital, sino una historia que habla de la ambición humana, la compasión y la tragedia de ser un incomprendido.

El relato nos presenta a Ann Darrow (Naomi Watts), una actriz de vodevil que atraviesa dificultades económicas y que es reclutada por el excéntrico cineasta Carl Denham (Jack Black) para rodar una película en una misteriosa isla. Acompañados por el dramaturgo Jack Driscoll (Adrien Brody) y un variopinto equipo de filmación, llegan a la enigmática Isla Calavera, donde descubren un mundo olvidado en el tiempo, habitado por criaturas prehistóricas y, por supuesto, por Kong, un gorila gigantesco que desarrollará un vínculo especial con Ann. A medida que avanza, la ambición de Denham desencadena la captura de Kong y su traslado a Nueva York, donde el gorila será expuesto como una atracción de feria, solo para encontrar un destino tan trágico como inevitable.

Uno de los aspectos más sobresalientes del film es su impresionante dirección de arte y cinematografía. Andrew Lesnie, responsable de la fotografía, logra una composición visual hipnótica que oscila entre la calidez del cine clásico y la grandiosidad del CGI moderno. La iluminación en Nuevo York, con tonos fríos y sombras alargadas, contrasta con la selvática y caótica Isla Calavera, donde la cámara se mueve con dinamismo para capturar la tensión de cada secuencia.

Jackson emplea una técnica narrativa que juega con el suspenso y la emoción: la presentación de Kong no es inmediata, sino que construye con paciencia, permitiendo que su impacto se más poderoso cuando finalmente aparece en pantalla. La escena de la lucha contra los dinosaurios es un prodigio de montaje y efectos especiales, una secuencia de desafía a la lógica y nos sumerge en una fantasía brutalmente realista.

Noami Watts brilla en el papel de Ann Darrow, logrando una interpretación que equilibra la inocencia con la determinación. Su relación con Kong es el corazón emocional de la película, y a través de su mirada y el lenguaje corporal logra transmitir la humanidad que muchos niegan al gorila. Jack Black, es un registro diferente a su habitual comedia, encarna a Carl Denham con una mezcla de carisma y arrogancia, mientras que Adrien Brody, aunque cumple con su papel de héroe intelectual, queda un poco relegado de la narrativa.

Sin embargo, el verdadero protagonista es Kong. Creado a través de una innovadora captura de movimiento con la interpretación de Andy Serkis, el gorila gigante es una maravilla técnica y emocional. Sus expresiones, gestos y reacciones logran transmitir una complejidad sorprendente, dotando al personaje de una humanidad que hace que su trágico destino sea aún más impactante.

Peter Jackson logra con King Kong (2005) una superproducción que, a pesar de su extensión, mantiene al espectador cautivado gracias a su maestría visual, su narrativa emocionante y su puesta en escena. La película nos recuerda que, más allá de los efectos especiales y la acción desbordante, lo que realmente importa en el cine es la capacidad de emocionar y contar historias universales. Kong, en su mirada perdida en el skyline de Nueva York, es el reflejo de una tragedia atemporal: la de ser un majestuoso atrapado en un mundo que no lo comprende.

miércoles, 12 de marzo de 2025

El Bueno, el feo y el malo

 

Ficha técnica

Título original: Il buono, il brutto, il cattivo

Año: 1966

Dirección: Sergio Leone

Género: Western

Duración: 161 minutos

Nacionalidad: Italiana, España, Alemania Occidental

Hablar de El Bueno, el feo y el malo es hablar de una de las obras más icónicas del género western y del cine en general. Dirigida por el maestro Sergio Leone y con la música inconfundible de Ennio Morricone, esta película redefinió la estética del western, alejándose del clasicismo de Hollywood para ofrecer una versión más sucia, cínica y visualmente innovadora. Su impacto sigue siendo palpable casi seis décadas después, por lo que merece una revisión detallada.

En plena Guerra Civil estadounidense, tres forajidos compiten por encontrar un tesoro enterrado en un cementerio: Blondie (El bueno, interpretado por Clint Eastwood), un pistolero astuto con su propio código moral, Tuco (el feo, interpretado por Eli Wallach), un bandido carismático y despiadado, y Sentenza (El malo, interpretado por Lee Van Cleef), un asesino frío y calculador. A medida que avanzan en su búsqueda, sus caminos se cruzan en una serie de alianzas y traiciones, hasta culminar en un duelo legendario.

Leone construye la narrativa con un ritmo pausado pero tenso, utilizando largas escenas de tensión y violencia contenida, que explotan en momentos de acción intensa. Su estructura dividida en episodios recuerda a una novela picaresca donde cada personaje debe lidiar con las pruebas y trampas, lo que la convierte en una historia de aventuras disfrazada de western.

Uno de los puntos fuertes de la película es la tridimensionalidad de sus personajes. A diferencia de los westerns tradicionales, aquí no hay ni héroes ni villanos en el sentido clásico: los tres protagonistas son antihéroes con motivaciones egoístas.

-       Blondie (Clint Eastwood): Representa el estoicismo y la frialdad calculadora. Su interpretación minimalista, pero su presencia es magnética. Eastwood consolidó aquí su imagen de cowboy silencioso y letal.

-       Tuco (Eli Wallach): Es el personaje más complejo y humano. Wallach aporta un dinamismo y un humor negro que equilibra la frialdad de sus compañeros. Su expresividad y verborrea lo convierten en el más imprescindible.

-       Sentenza (Lee Van Cleef): Es la encarnación de la maldad implacable. Su porte amenazante y su mirada penetrante lo convierten en un villano memorable.

 

Leone introduce un estilo visual revolucionario para la época. Su uso del Techniscope le permitió jugar con encuadres amplios, resaltando la vastedad del desierto, alternando con primeros planos extremos los rostros de los personajes, creando una tensión asfixiante en los duelos. Las secuencias están coreografiadas con un ritmo casi operático, acompañadas por la música de Morricone, que se convierte en un personaje más de la historia.

El icónico triello final es una muestra de maestría cinematográfica. Leone utiliza el montaje paralelo para aumentar la tensión, jugando con los silencios, las miradas y el tiempo, logrando una de las escenas más recordadas del cine.

La banda sonora de Ennio Morricone es simplemente legendaria. Su tema principal, con esos silbidos y guitarras eléctricas, ha trascendido el cine para convertirse en parte de la cultura popular. Morricone no solo compuso un soundtrack, sino que diseñó paisajes sonoros que potencian la narración. Los sonidos de disparos, el eco del viento y los silencios dramáticos contribuyen a una atmosfera única.

El bueno, el feo y el malo influenció a generaciones de cineastas, desde Quentin Tarantino hasta Robert Rodríguez. Su estilo visual, su narrativa subversiva y su enfoque en antihéroes redefinieron el género. Además, consolidó el spaghetti western como un subgénero con identidad propia, demostrando que el western podía evolucionar.

Sergio Leone logró una obra maestra que trasciende el género. Con una dirección impecable, actuaciones inolvidables y una banda sonora icónica. El bueno, el feo y el malo sigue siendo una película de referencia. Es un western que desafía las convenciones, con una historia de traiciones y supervivencia que se siente atemporal. Sin duda, una de las mejores películas de la historia del cine.


Señor, dame paciencia

  Ficha técnica: Título: Señor, dame paciencia Año: 2017 Director: Álvaro Díaz Lorenzo Género: Comedia Nacionalidad: España Dura...